En chales de seda

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Saliste envuelta en chales de seda,
orgullosa y radiante.
Se que me viste,
sabías que te estaba esperando.
Te escondes entre las nubes,
escucho tu risa reflejada en el lago,
entre las hierbas, te descubro.
Me siento en el pasto para observar
ensimismado por tu belleza.
Belleza de brillos robados,
que sabes usar mejor que nadie.
Mi perro conociendo nuestro juego
saltó sobre la noche reflejada
y se hundió plateado y fragmentado.
En un chiflido se echó  a mi lado
sacudiendo millones de húmedas lunitas.
Se que pagas tus encuentros
con el frío de tu presencia.
Pero esta vez te engañé,
una fogata me acompaña.
El fuego se eleva en amarillos tintes,
el crepitar de las chispas
cuentan historias incomprensibles
que me hacen compañía.
Tu ciclo sucumbe.
Y como vienes te vas,
Me dejas nuevamente solo,
te veo perderte traslúcida.
Un halo de tristeza te cubre,
y antes de desaparecer,
me envías un beso
y la esperanza de volverme a ver.

{ Gustavo Scarone }

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