Chéjov (careta)


“Si realmente reflexionas, todo es maravilloso en este mundo, todo, excepto nuestros pensamientos y acciones cuando nos olvidamos de reflexionar.”

{Antón Pávlovich Chéjov, escritor ruso, 1860-1904}

Chejov, que se recibió de médico y ejerció la profesión, tuvo una pareja de perros, dos daschound, a los que llamó Bromuro y Quinina. El nieto de ambos fue adoptado por el escritor Vladimir Nabokov, quien se lo llevó consigo al exiliarse después de la revolución de 1917, y lo sepultó en Praga, donde su tumba suele ser visitada por los admiradores en pos del itinerario del autor de “Lolita”. Pero los perros que Chejov tenía en Moscú, no tuvieron esa suerte, porque cuando se mudó a Crimea los abandonó, “se volvieron callejeros y se murieron de hambre”, asegura el historiador ruso Zinovy Zinik.

 

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